La miseria no es un virus

Hoy amanecemos con la noticia de la confirmación de un caso positivo de hanta virus en Epuyen. Un joven cosechero paraguayo que vino a la cosecha de mosqueta y quedó varado por el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio. Sin ropa de abrigo adecuado y sin vivienda adecuada (vivía en un galpón), tampoco recibió asistencia ni ayuda para volver a su lugar de origen ya que sabemos que los pasajes son carísimos y muy difícil el trámite de repatriación para alguien que no tenga internet. Seguramente mal nutrido ya que toda posibilidad de trabajo autónomo ha sido clausurada en el único pueblo de la Comarca Andina, que al día de hoy, 12 de junio, tiene bloqueos en sus calles y retén policial en la entrada al pueblo. Por otro lado, sabemos de los reclamos que se han hecho a funcionarios de Acción Social. Al día de hoy no se sabe qué ha pasado con las partidas de leña del plan calor. Siempre se manejaron discrecionalmente y eso no parece haber cambiado. Por otro lado, la Mesa interinstitucional e interjurisdiccional de hanta virus está en oscurantistico silencio. La población sabe que este tipo de cuestiones son capitalizadas por los mandamases de turno para recibir fondos y prebendas que rara vez llegan a sus destinatarios. La indignación crece. Las enfermedades de la miseria avanzan y no parece haber del otro lado de la barrera nada que las detenga. Sólo más represión.

Entradas populares