Todo cambia
Cambiar la sociedad implicaría que pusieramos todo en cuestión, desde la base. En ese sentido pienso en dos temas candentes en mi provincia: salud y educación. La provincia, hoy por hoy, y desde hace por lo menos dos años, comete abandono de persona. Desde los sindicatos, atech por ejemplo, todo el tiempo reclama que se regularicen condiciones (sueldos más que nada) en un entorno donde eso claramente no va a pasar. Se dan por vencidos reclamando al pueblo que salga a luchar por sus derechos (por los de los docentes) cuando ellos mismos no pueden pensar en los derechos del pueblo. Hay un corte allí, un cortocircuito que excede lo comunicacional. La provincia no tiene vocación de salvar nada y sin embargo los docentes van una y otra vez a pedir que su verdugo los salve. En tiempos de pandemia (cierta o no) pasa lo mismo con algo tan delicado como la salud.La semana anterior a que se decrete el ASPO teníamos a trabajadores de salud encadenados frente al Ministerio reclamando. Era justo su reclamo? Si. Nadie duda eso. Pero también era extemporáneo. Reclamaban ante nadie. Los que tendrian que tener capacidad y decisión para accionar no tienen ni capacidad ni decisión. Para eso ni para nada. Están allí como un jarrón, que solo se toma tiempo para ver cómo puede manotear un mango más para su bolsillo. Si no entendemos que no les importa el pueblo no entendemos nada. Qué hacer ante eso? Todos lo sabemos. Pero nadie da el paso. La salida? Autogestión. Qué pasaría si tomáramos la educación del pueblo en nuestras manos? Haaaa no se puede te dicen los burócratas, te falta presupuesto. Ahora también falta presupuesto. Pero eso es un detalle. Porque ahora, tarde, pero cobran, eso sí, clases no hay, contención a los estudiantes tampoco, los docentes cobran tarde pero cobran. Yo no los culpo, pero tampoco los justifico porque soy consciente que a su fino análisis de la realidad les falta un ojo. El ojo tuerto de quién vive (aún hoy, donde todo lo sólido se ha desvanecido en el aire) con la mirada del sistema.
A los principios del aislamiento reclamamos muchos nuestro deseo de gestionarnos la salud de manera Comunitaria. Sea por ver qué no había respuestas concretas desde la medicina tradicional ante el virus, sea porque sabíamos que Chubut no estaba ni en condiciones de dar respuesta, ni en disposición de hacerlo. Pero nadie rompe el cerco. Se patalea desde las redes, se despotrica un poco, y nada más. Es por eso que se ríen de nosotros. Que no nos toman en serio. Nosotros no nos tomamos en serio. No vamos a sacarlos a patadas por inutiles, que eso es lo que son, no son ESENCIALES, ni siquiera son necesarios, inútiles becados por nosotros para burlarse de nosotros. Basta. Confiemos en nuestra capacidad de gestión, en nuestra capacidad de AUTOGESTIÓN, en nuestra SOLIDARIDAD. Difícilmente podamos ser peores que ellos. No alimentemos su poder pidiendo que actúen y que respondan. El tiempo es ahora.

